31/3/15

Consejos para ayudar a los niños a comprender mejor el espacio


La inteligencia humana viene perfectamente preparada de forma natural para asimilar conceptos y relaciones del hábitat en el que se mueve. Tiempo, espacio, causa y efecto, cantidades, semejanzas, todo eso será asumido por el niño, en su evolución normal, como parte de las reglas de este mundo en el que vivimos. Hoy hablaremos de algunos consejos que pueden ayudar a los niños a comprender mejor el espacio, tanto como concepto como el propio lugar físico en el que se mueven.

Sin embargo, por supuesto que los niños necesitan a los adultos para dar forma al mundo en sus mentes, estamos hechos asi, no somo sencillas almejas filtrando agua o, incluso, lobos o leones que, aunque tienen mucho que aprender, reciben de su instinto ya gran parte de lo que necesitan saber para sobrevivir. La complejidad del cerebro humano y de lo que puede llegar a comprender está unido indisolublemente a nuestra larga infancia de aprendizaje y de guia adulta.

Para los niños, además, los espacios tienen una poderosa connotación emocional y sentimental. Si nos esforzamos en recordar seguro que vienen a nuestra memoria lugares que han creado nuestra identidad, nuestra historia y nuestra visión del mundo. Todos tenemos lugares que forman parte de nuestra identidad, que nos hicieron ser como y quienes somos, y a los que seguimos unidos fuertemente aunque ya no existan tal y como los recordamos.

Puede ser aquel repecho en la montaña desde el que divisábamos el mar, puede ser aquel viejo sofá de terciopelo donde nos acurrucábamos a leer nuestras primeras novelas, aquel remando en el río, un portal en el que nos refugiábamos cuando hacía mucho calor o llovía con los amigos, un aula en especial, el jardín medio salvaje de una casa abandonada, la cocina llena de aromas deliciosos de la abuela, el cine del barrio, la habitación de esa amiga con la que compartíamos tantos secretos, la iglesia a la que acudíamos... todos esos lugares forman parte del mapa emocional de quienes somos.

Sentirse parte de un lugar arma nuestra estructura interna y nos ofrece un refugio al que acudir en tiempos de adversidad en la vida, aunque ese refugio ya solo exista en los recuerdos. 

Además, nos permite sentirnos parte de una comunidad, de un grupo humano, y desarrollar habilidades sociales y ejercitar la empatía.

Para el propio desarrollo cognitivo, la variedad y riqueza de las relaciones que establezcamos con el medio ambiente en el que vivimos es fundamental y más lo es con los niños, que están construyendo su visión del mundo y aprendiendo a usar su cerebro. Nosotros estamos diseñados para vivir rodeados de Naturaleza y los niños la reclaman intensamente. Privarles de su entorno evolutivo y del movimiento es una crueldad que no les permite crecer como niños sanos.

Somos seres físicos y el espacio en el que nos movemos, además de sus aspectos emocionales, nos brinda mucha información sobre las leyes naturales, sobre la sociedad y sobre nosotros mismos. Que los niños tengan experiencias en espacios seguros y diferentes es la mejor estimulación que les podemos ofrecer, sobre todo si les permitimos moverse y explorar con libertad. Recordemos siempre que el conocimiento del medio se da en el medio, es su lugar natural, y fomentemos las posibilidades para que los niños tengan experiencias en él.

Consejos para ayudar a los niños a desarrollar el sentido de su lugar en el espacio
Una buena forma de permitir que el niño comience a desarrollar una comprensión y relación con el espacio realmente estimulante es poner a su disposición diariamente lugares que sean ricos. No es necesario comprar videos ni métodos para estimulación precoz. Basta crear en nuestro hogar un espacio que fomente el aprendizaje creativo hecho a la medida de su edad, rediseñar nuestra casa para que no sea un lugar donde haya que estar todo el día diciendo "NO". Y dejarles ensuciarse, por supuesto.

Además, llevando la Naturaleza cerca del niño, en el patio, el jardín, la terraza o la ventana de nuestra casa, haremos que ese sentido del lugar, del espacio, de la emoción y el asombro, estén presentes a diario. Los niños se asombran y disfrutan descubriendo texturas, relaciones y materiales, por no decir del placer que supone ver una planta fructificar o un animalito moverse. Necesitan tocar las cosas para entenderlas, por lo que debemos diseñar su espacio para que puedan tocar las cosas. Si es necesario, hay que redecorar nuestra casa.

Es importante que el niño pueda desarrollar su autonomía. Eso no significa que le obliguemos a hacer solo cosas que no quiere hacer solo, sino que no limitemos sus movimientos continuamente. Nuestra obligación es crear espacios seguros más que tener al niño casi atado para que no se haga daño en un lugar peligros. Es bueno buscar la posibilidad de hacer actividades físicas en espacios naturales o lo más naturales posibles, y combinarlas con otras más serenas como hablar, hacer una merienda al aire libre, leer o dar un paseo observando plantas y bichitos.

La Naturaleza, además, puede acompañarnos donde vayamos plasmada en fotografias, dibujos y pequeños diarios de naturalista donde escribir lo observado o guardar muestras siempre que sea posible y no destruyamos el medio ambiente. Recuperar esos recuerdos los hace cobrar más importancia, aumentando la identificación con ellos y a la vez, estimulando el deseo de investigar más conocimientos sobre lo aprendido.

La comprensión y asimilación del espacio debe ser, prioritariamente, vivencial, pero el hecho de hacer mapas de nuestro hogar, nuestra calle, barrio o ciudad hace que el niño aumente su vinculación emocional y conozca mejor la zona. Indispensable. También podemos copiar un mapa, o fotocopiarlo, añadiendo fotos que hagamos nosotros. O visitar la zona con aplicaciones y programas como Google Maps, les vuelve locos.

Para terminar de comprender nuestro espacio vital podemos explorarlo no solo en este momento, sino también hacer una visita a su pasado y ver su evolución a lo largo del tiempo. Conocer los edificios y lugares con más impacto cultural o histórico de la zona, visitar el museo local e investigar la historia de nuestra ciudad son actividades que les harán conocer, amar y entender mejor el espacio y su espacio.

Fuente: http://www.bebesymas.com
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